F1 (2025, Joseph Kosinski), en medio del pelotón.
Vi F1 un sábado de por la tarde tonto, cuando no tenía nada mejor que hacer. Lo cual es el momento perfecto, porque es la película de sobremesa perfecta. Para quién no lo sepa, F1 trata sobre un equipo de Fórmula 1 que a mitad de la temporada lleva 0 puntos en total y el dueño del equipo (Ruben, interpretado por Javier Bardem) va a ser forzado a venderlo si no gana una carrera antes del final de la temporada. En esta situación desesperada recurre a su antiguo compañero Sonny Hayes (Brad Pitt) para que se una al equipo. Sonny tiene que trabajar con la joven promesa Joshua Pearce (Damson Idris) para conseguir ganar una carrera y que Ruben pueda conservar el equipo.
Lo primero de todo es que esta película está hecha con colaboración con la FIA y producida por Lewis Hamilton, con lo que no esperéis que ningún equipo ni piloto real quede mal. Por otro lado este nivel de acceso tiene sus ventajas. Hay un reguero contante de cameos de pilotos y personalidades reales de la F1 y las carreras son literalmente carreras de F1 de verdad.
La trama avanza exactamente como te la esperas. Sonny Hayes y Joshua Pearce no se llevan bien al principio pero acaban superando sus diferencias y trabajando el equipo. Ganan la última carrera en el último minutos y Ruben consigue mantener. Es una fórmula que hemos visto un millón de veces. Brad Pitt hace su mejor Brad Pitt, Javier Bardem está excelente en su papel de Javier Bardem y Damson Idris está muy convincente como totalmento no Hamilton. Hay una subtrama romántica que si la hubieran quitado se podrían haber ahorrado 20 minutos que nadie habría echado de menos y un montaje de Sonny entrenando en plan rústico y Joshua en plan moderno que parece sacado directamente de Rocky IV.
Es una película completamente olvidable e inofensiva que, si te interesa la F1, te salvará una tarde aburrida, pero poco más.
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