Avatar (2025, James Cameron): Fuego y Tedio

 

    La primera vez que intenté ver la tercera película de la saga Avatar fue una experiencia horrible. Una de esas vivencias que te hace odiar ir al cine. Las personas sentadas detrás de mí eran incapaces de estar callados más de quince segundos, tratando la sala como si fuera el salón de casa y estuvieran, no sólo comentando la película, sino poniéndose al día de su vida. En la fila de delante había una familia con algún miembro mirando el móvil y otro con ataques de tos. Finalmente me salí de la sala cuando apenas llevaba veinte minutos porque a mi acompañante le estaba sentando fatal el 3D, pero si me hubiera quedado igual acabo en comisaría tras intentar mandar a callar a mis vecinos 10 veces y que me ignoraran. La segunda vez que intenté ver el film lo hice ya en la comodidad de mi salón sin interrupciones. No sé cuál fue peor.

    Para entender mi disgusto primero hay que entender que espero de una película de Avatar. Tras las dos primera entregas creía que la fórmula estaba ya más o menos refinada: empresa malvada quiere un recurso natural de Pandora y los nativos luchan para salvar su tierra (en la primera es literalmente unubtanio, en la segunda es aceite de ballena). En la última peli nos presentan al principio una nueva tribu que tiene barcos voladores, así que uno esperaría que fueran importantes y que la Wayland Yutani de Hacendado que está saqueando Pandora quiera algo de ellos, pero si esperas esto estás muy equivocado. En la segunda película el clímax es salvar a las ballenas con la tribu del agua, en la tercera también.

    Repetir ideas no es algo inherentemente malo, pero James Cameron no hace nada nuevo con esto. No aprendemos nada nuevo de Pandora de sus habitantes, y lo mejor de estas películas es que Pandora es un lugar interesante y estoy dispuesto a ver tres horas de personajes con la profundidad de un charco y el carisma de una alpargata si a cambio me enseñas cosas nuevas, pero todo lo nuevo de esta película es descartado rápidamente (como la tribu de los barcos volantes) o está muy desaprovechado.

     Hablando de ideas desaprovechadas, hablemos de la Oona Chaplin azul del cartel. Varang es la líder del clan Mangkwan, una tribu que sufrió un cataclismo climático se han convertido en una especie de secta radical que rinde culto al fuego y la muerte. No intentan convivir en armonía con la naturaleza con el resto de los na'vi. Torturan a sus prisioneros y hacen sacrificios rituales. Su líder es agresiva y sádica. Son muy distintos a los pitufos que teníamos hasta ahora y eso se agradece. O lo son un ratito, hasta que el malísimo Coronel Quarich les ofrece armas a cambio de su ayuda pare encontrar a Sully (el protagonista, no culpo a nadie si no lo recuerda). Sellan el pacto follando y se ve que Quarich tiene una polla mágica, porque desde este momento Varang queda completamente domesticada y la tribu salvaje, sádica y violenta hacen sólo lo que se les manda.

    Además de esto hay un montón de secundarios completamente irrelevantes. Hay una General que tiene un conflicto con Quarich, pero este ignora sus órdenes y no hay ningún tipo de consecuencia. Varias tramas secundarias que no van a ningún lado. La película dura más de tres horas y aún así es capaz de contar demasiadas y no profundizar en ninguna. Lo único que le pido a estas películas es que me muestren cosas nuevas de Pandora, y lo poco nuevo que muestran es irrelevante o está desaprovechado. Entiendo que James Cameron está obsesionado con la vida marina, pero yo no y ya tuvimos una película de ballenas. Si la narrativa va a ser la misma siempre al menos que cambie de bioma.

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